Nuestra cosecha 2012-15. Juliana Salcedo

Juliana Salcedo

Alumna de la II Edición

Soy una ilustradora nacida en Bogotá, donde estudié arquitectura. Llegué a España hace quince años y empecé a trabajar haciendo levantamientos de edificios históricos (dibujándolos y midiéndolos), de ahí pasé al diseño de stands, al de interiores y en un punto di un salto al diseño gráfico. Al principio no quería dedicarme a la literatura infantil, más bien a la ilustración en general. Llegué a ella gracias al Máster y como de eso hace poco, todavía me cuesta definirme.
El retablo

En estos años he estado haciendo sobre todo proyectos personales. Del que me gustaría hablar en este espacio, es el del retablo ayacuchano que hice para contar un cuento de Andersen.

El proyecto empezó como un ejercicio para un taller de Gustavo Puerta, que consistía en narrar un cuento clásico con una estructura no secuencial que nos asignaba. A mí me tocó el retablo. Durante el proceso investigué sobre ese objeto, sobre cómo había pasado de ser un objeto sagrado a uno profano. Sobre su origen medieval europeo y cómo se mezcló con la cultura campesina peruana, de origen indígena. Cuando tenía que decidir cómo quería construirlo, opté por hacerlo en madera y por tallar las figuras. Nunca antes había tallado. El reto no fue sólo el acto físico de coger un trozo de madera y de ahí sacar un personaje. El mayor de todos fue volver a disfrutar de los errores, aprender de ellos. Para poder lograrlo, escribí un blog en paralelo que me permitió compartir la información que encontraba y me obligó a ordenar mis ideas para poder contarla.

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En medio de ese proceso, surgió la idea de hacer una exposición mostrando no sólo mi trabajo, sino el de otras alumnas del taller (Karishma Chugani y Alejandra Fernández), además de un retablo de Elena Odriozola. Exponer me obligó a acabar y a contar el cuento delante de una audiencia usando mi objeto. Ahora que por fin puedo decir que he terminado, creo que este ha sido un trabajo que me ha hecho crecer mucho como ilustradora. Me explico: considero que actualmente estamos obsesionados con mostrar rápidamente lo que estamos haciendo en las redes sociales y creemos que nuestro trabajo está acabado porque se ve muy bonito en la pantalla del ordenador. Pero eso no quiere decir que lo esté. El poso de un trabajo que lleva tiempo nos lo ha quitado el ordenador y su velocidad. Llevaba tiempo sintiéndome insatisfecha con mi trabajo y no sabía porqué. Gracias a este proyecto he podido dedicarme con paciencia a un tema, he podido abordarlo desde distintos ángulos y me he permitido equivocarme. No sé cómo este aprendizaje se verá en mi obra en el futuro, espero poder abordar otros proyectos con la misma tenacidad.

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